Rosario mata no sólo por necesidad, sino también por "puro amor". Ella se ha criado con el paragidma humano de "Porque te quiero te aporrio", el cual hasta el sol de hoy la juventud sigue. Ella es un alma que mezcla amor con odio, sexo con violencia, desdén, engaño, mentira, sinceridad con falsedad y malicia con inocencia. La vemos en la discoteca buscando una víctima más, donde al son de una bailarina de strip-tease mezclado con salsa y electrónica o techno, todos disfrutan sin saber las oscuras intenciones de Rosario. La vemos asesinar a un hombre luego de declararle su amor, luego la podemos ver desde el cuarto de un hotel acostándose con un turista "gringo" e inclusive disfrutando de los lujos, los jacuzzis que ella puede encontrar de cuenta del dinero que ese mismo turista lleva ahorrando con el sudor de su frente, hasta caer en los brazos de Emilio y de Ferney, los dos amores que la han marcado de por vida.
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| Testimonio de una de las chicas que se presentaron al casting, marcada por varias relaciones amorosas que la llevaron al desenfreno y a la necesidad de cometer crímenes atroces. |
En un documental realizado en el año 2003 por Joche Restrepo y su colectivo Akabí, en conjunto con la Corporación CIER, titulado "Buscando a Rosario" donde se recopilan los testimonios de varias mujeres que durante su juventud, han cometido atrocidades tales como asesinar amantes, vender sus cuerpos por dinero, entablar una, dos o más relaciones con "duros" (entiéndase el término "duro" como una expresión dada por los jóvenes de la calle a un jefe de bandoleros o narcotraficante poseedor de varias riquezas obtenidas ilegalmente), sicarios tipo "Juanito Alimaña" o "Pedro Navaja", y cómo no, bandoleros a sueldo; es más, de hecho estas mujeres fueron buscadas por el director mexicano Emilio Maillé con el motivo de encarnar a la peligrosa bandolera llamada Rosario Tijeras, el personaje del libro homónimo del dramaturgo Jorge Franco. Según el trabajo realizado por Joche, quien estuvo allí durante el set, y que durante el rodaje de la película compartió tarima con la propia Flora Martínez, actriz colombianan de cine y TV que finalmente se quedaría con el personaje, observamos que las mujeres a las cuales se les entrevistó, la necesidad las llevó a cometer actos atroces que las marcarían de por vida, son como esa cicatriz que luego de tener cura, es visible en sus pieles. Ellas, así como su ejemplo a seguir, Rosario Tijeras, entonan suplicantes la plegaria al Santo Juez que las caracteriza en su ser:
"Si ojos tienen, que no me vean
Si manos tienen, que no me agarren...
Si pies tienen, que no me alcancen...
No permitas que me sorprendan por la espalda...
No permitas que mi muerte sea violenta...
No permitas que mi sangre se derrame...
Tú que todo lo conoces sabes de mis pecados
Pero también sabes de mi fe
No me desampares... Amén".


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