miércoles, 19 de abril de 2017

La verdad sobre las explotaciones mineras en Buriticá



Nos encontramos en el municipio de Buriticá, en el occidente antioqueño. Buriticá, es un pequeño municipio enclavado en las montañas agrestes del occidente antioqueño, ubicado en el costado occidental del Rio Cauca. Luego de varios ires y venires, nuestros héroes Joche, Verónica, José y Fredy se dirigieron a este lejano municipio con el motivo de investigar sobre la problemática del oro en Buriticá, documentándose con los principales personajes de la región, entre ellos un mecánico hincha del Medellín, una mujer octogenaria quien vivió las experiencias de la violencia, y los niños del colegio Santa Gema ubicado a un costado del parque de Buriticá, mediantes las gestiones del docente Andrés Felipe Correa con el fin de acercar a Joche con el gremio estudiantil de dicha institución educativa.

La mirada inocente de esta niña del corregimiento
de Palmitas, contrasta con la problemática social que
vive el municipio de Buriticá. 
El siguiente documento, del seriado "La Frági-L-ínea" del Semillero Cero Ficción e Independientes Pendientes que estamos analizando y visualizando a continuación, trata sobre los estragos que han causado las compañías mineras en el municipio, y las minas de oro que se han instalado allí. Si bien las compañías mineras le aportan algo económico al país, le hacen mucho daño a la naturaleza. Las minas de aluvión y oro le han dejado a Buriticá síntomas de deforestación, pobreza, contaminación (más que todo del agua) y estancamiento en cuanto a desarrollo se trata.

"Aquí en Buriticá no deberían de haber pobres", declara un mecánico ataviado con gorra del Deportivo Independiente Medellín, equipo de fútbol del cual es hincha. Por supuesto que nadie quiere ser pobre, todos quieren sacarle el cuerpo a la pobreza, pero los designios (no solamente de allá arriba) sino también gubernamentales, hacen que muchos buriticenses hayan caído en la miseria producto de los perjuicios que las minerías ilegales le han traído a aquel municipio.

Es tradicional, en este municipio, que las parejas de novios
se encomienden a San Antonio, patrono del municipio de
Buriticá.
(Vereda Peñitas, entrada a Buriticá. Cortesía Google Maps)
En cambio, una estudiante del colegio Santa Gema, habla a favor de las minerías. Ella declara, durante su definición personal de legalidad (según el docente Andrés Felipe, en Colombia nada es ilegal), que las compañías mineras le traen al municipio desarrollo y empleo. Pero aún así, está de acuerdo en que hay contaminación ambiental en el pueblo, y que los niños de ese municipio dejan de estudiar para buscar trabajo en esas compañías mineras (manejadas en la actualidad por la multinacional Continental Gold, quienes, según una niña del colegio, le está dando empleo a personas del municipio), sin saber de las consecuencias de salud que trae el estar trabajando en los socavones del municipio, bien sea de oro o aluvión.

Por último, una pareja de esposos que por muchos años han vivido en Buriticá, da un testimonio histórico de las compañías mineras presentes en el municipio. Según ellos, un tipo de nombre Víctor Tuberquia fue quien le abrió las puertas a las compañías mineras en el municipio, con la premisa de traer para el pueblo desarrollo y empleo. Según uno de los concejales del municipio, se "regó la bola" de que en Buriticá había mucho oro, a tal punto de que se aumentó la población, de 8000 habitantes a 14000. Lastimosamente esa densidad de población, unida a la problemática de la minería ilegal trajo al municipio violencia y prostitución, flagelos que las administraciones actuales han tratado de combatir.

Como conclusión, es triste ver cómo una compañía minera, manejada por multinacionales como Continental Gold (quien administra la minería en Buriticá) y la célebremente recordada Anglo Gold Ashanti, acaba con los ecosistemas, el agua, el medio ambiente, la flora y la fauna. Muy sabia fue la decisión de los habitantes del municipio de Cajamarca, en Tolima, de rechazar las exploraciones mineras en su territorio, esto se debió hacer en Buriticá fomentando más la agricultura como opción de desarrollo para el municipio. Lastimosamente la ignorancia de algunos habitantes de la época del mentado Víctor Tuberquia, les impidió ver más allá de sus ojos, y el amor al dinero, al vil metal les impidió pensar en seguir adelante. "Al que no le gusta el caldo le dan dos tazas", según el mecánico, "no deberían a haber pobres", y ese amor al oro los dejó en esa misma pobreza. Hay pobres debido a esos problemas de contaminación, amor al oro, y problemas de orden público. Aún hay tiempo hermanos buriticenses, de combatir estos problemas ambientales y de contaminación.

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